No siempre supe hacia dónde iba.
Soy colombiana, y llegué a Barcelona en un momento en el que no me sentía bien con mi trabajo, ni conmigo misma en esa versión de vida. Sentía que estaba haciendo cosas, pero no estaba construyendo algo que realmente me ilusionara.
Y esa sensación de vacío, de no saber si así sería siempre, me empujó a moverme.
Barcelona fue el lugar donde empecé a reordenarme. Pasé por distintos trabajos, conocí otras formas de vivir, me cuestioné muchas cosas y entendí que no estaba buscando solo un cambio de país. Estaba buscando una manera distinta de vivir.
Con el tiempo entendí que lo que me faltaba no era capacidad, ni ideas, ni ganas. Me faltaba tener una guía darle valor a lo que sabía y convertirlo en algo real, útil y con sentido.
Hoy, desde todo ese proceso, acompaño a otras personas a hacer exactamente eso: convertir sus ideas, su conocimiento y su historia en proyectos que aporten, que se sientan propios y que les den una nueva forma de construir su vida.